Logotipo del V Centenario Francisco de JavierCastillo de Javier (Navarra)Leyenda del V Centenario Francisco de Javier

Localizacion


La parroquia y el pueblo de Javier

La iglesia parroquial de la Anunciación, remodelada en el siglo XVIII, es uno de los pocos edificios que rodean el castillo

Parroquia de la Anunciación

Construida en 1702, sustituye a la anterior, de factura medieval y sede de la abadía dotada por la familia de Javier. Contiene la pila de piedra, de base octogonal y de estilo tardogótico (finales del siglo XV), en la que fue bautizado Francisco de Javier. Su altar está presidido por una imagen románica de la Virgen María con el Niño sentado sobre su rodilla izquierda.

El retablo barroco, de mediados del siglo XVIII se compone de tres grandes lienzos que representan la Anunciación de la Virgen, San Ignacio y San Francisco Javier.

En la abadía aneja a la parroquia vive una comunidad de religiosas contemplativas de la congregación de Oblatas de Cristo Sacerdote, junto a la misma se conservan los restos de un cementerio medieval con estelas discoideas y otras piedras labradas.

En la zona de atención turística, sobresale una gran escultura de San Francisco javier realizada por el escultor roncalés Fructuoso Orduna.


El Pueblo de Javier

A cierta distancia, al este del Castillo se encuentra el núcleo urbano de Javier, en el que viven los vecinos de este municipio. Fue construido a comienzos de la década de 1960 para albergar a quienes habitaban las casas antiguas que se levantaban en las inmediaciones del Castillo y que fueron derruidas para acomodar el entorno a la importancia monumental del conjunto.

Novedosa representación del santo en la escultura de bronce de Faustino Aizcorbe

Ante su casa consistorial se levanta una moderna escultura de bronce que representa a Francisco de Javier, obra del artista Francisco Aizcorbe.

Además del castillo, la parroquia próxima y el núcleo urbano, Javier cuenta con otros puntos de interés que recuerdan su importancia histórica: el Castelar y el Molino.

El Castelar

El antecedente del castillo de Javier, distinto del que actualmente conocemos, se encontraba enclavado en la cota más eleva del término, dominando los valles del Aragón y del Onsella, aproximadamente a dos kilómetros al sur del actual emplazamiento. Sobre los cimientos de un poblado prehistórico y de un castro medieval se levantó esta fortaleza rudimentaria, consistente probablemente en una muralla que rodeaba la cumbre rocosa. Hoy no queda nada de aquella construcción, que durante un tiempo fue también ermita de San Felices, y sólo permanece la extraordinaria vista que desde allí se tiene de todo el contorno.

Una leyenda dice que Francisco de Javier, años después de partir a París y en el momento que se trasladaba de Roma a Lisboa, llegó furtivamente hasta este lugar y se despidió íntimamente de su paraje natal, renunciando a la emoción de saludar a sus hermanos. De ahí que hayan tomado estas breñas el nombre de “peñas del adiós”.

El Molino

En la misma orilla del río Aragón se conservan las ruinas de lo que fue el molino propiedad de los señores de Javier que empleaba la fuerza del agua en realizar la molienda de cereales, y en cuyas proximidades se cobraba a los almadieros que transportaban las balsas de troncos de madera desde el valle de Roncal, el impuesto ordenado por el señor de Javier.





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