El Reino de Navarra fue la patria de Francisco de Javier y los navarros de todos los tiempos han considerado un gran honor que en su tierra naciera un personaje de la talla universal de Javier.
Las referencias a Javier son constantes en la Navarra actual. Su festividad, el 3 de diciembre, ha sumado a su connotación originaria de homenaje a su figura, el significado oficial de la conmemoración oficial del Día de Navarra. Numerosas instituciones educativas, de atención social, deportivas o juveniles toman el nombre de Javier, e incluso es éste uno de los nombres de pila aplicados con más frecuencia a los varones recién nacidos. Y cada mes de marzo, los caminos de Navarra se pueblan de peregrinos que acuden al castillo de Javier.